martes, diciembre 16, 2008

El regalo perfecto para una flor marchita

La tejedora de sueños


Sabroso el día de la tejedora
Sobre la falda el velo
Y las amarras.

Claves en sol te gobiernan
y tres y cuatro tus puntadas.

Dos gotas de rocío en los ovillos
y la ciudad nerviosa te hace ruido.

Palillo, pluma, batuta
ligeras herramientas...
la noche aguanta

la noche espera


Por Nidia Jara

1 comentario:

Máximo Ballester dijo...

Este poema es un juguete para el corazón niño de todo aquél niño-adulto que lo quiera bien recibir y festejar. Me encantó. Saltan las palabras como sapitos y dejan un gusto dulce en los ojos.

Gracias por tus generosas palabras.
Pronto vuelvo por aquí.
Un abrazo.